Mucho se puede decir sobre el título de bateo. En ocasiones, luce como una hazaña impresionante el obtener un campeonato de average, y vaya que lo es. En un juego donde predomina, en muchas oportunidades, la ofensiva, es justo hablar de ello. Aun así, no sería equitativo inclinarse por una sola habilidad en el juego, pues hay varias de ellas. Preferencias hay muchas, pero la esencia del juego no se basa en un solo factor. Por ello, el título de pitcheo no es menos importante en el juego de pelota.
En el siguiente análisis tendremos la oportunidad de conocer a jugadores que, además de establecer un récord, presentaron un gran espectáculo; uno de esos que quedaron plasmados en las páginas de la historia y que merecen, una vez más, ser mencionados por el gran asombro que causaron.
Los récords existen, pero las interpretaciones son otras, y en Diario Ilustres tenemos la nuestra. Recientemente, se hizo una publicación sobre los récords de bateo más complejos de superar en la historia de las ligas mayores.
En esta oportunidad, el arte de lanzar se hace presente y es así como, a partir de las siguientes líneas, podrás conocer a detalle los récords de pitcheo más difíciles de romper en las Grandes Ligas.
El pitcher con más actuaciones
Dominar a los bateadores rivales puede representar un desafío común por parte de los lanzadores, pues de ellos depende, en buena parte, el desarrollo del cotejo. Decir presente desde el montículo durante muchos juegos en una zafra de Grandes Ligas es digno de admirar, aunque sea lo habitual.
Ahora, decir presente como relevista más de 2 décadas en la MLB es ir un peldaño mucho más alto; especialmente porque, para un pitcher, mantenerse sano y activo durante la campaña puede significar un triunfo; más allá de los números. Un ejemplo de ello es el de Jesse Orosco, el pitcher con más juegos lanzados en la historia de las mayores, con un récord de 1252 apariciones.
El californiano estuvo activo durante 24 años en las mayores, entre 1979 y 2003 (no jugó en la campaña de 1980), donde vistió el uniforme de 9 equipos diferentes, figurando principalmente con los Mets de Nueva York.
A lo largo de toda su carrera, formó parte, principalmente, del cuerpo de relevistas en los conjuntos con los que participó, lanzando en 1252 juegos, apenas 4 de ellos como abridor, y cerrando, además, 501 partidos. Dejó récord de 87-80 con 144 salvamentos y una efectividad de 3.16 tras completar 1295.1 episodios de labor.
Su alta cifra de participaciones como lanzador le valen un merecido lugar en esta lista, pues 1252 participaciones representan un récord de pitcheo difícil de romper. Kenley Jansen, de 38 años, es quien ostenta el liderato entre los activos con 971 apariciones en la lomita.
La proeza de los títulos de efectividad
Si el título de bateo posee gran nivel de relevancia, el de efectividad, por parte de los lanzadores, también escala entre los logros más sobresalientes del béisbol. Hazañas hay muchas, pero cuando se habla de efectividad, resulta impensable que solo un nombre se manifieste en esa conversación; pues muchos pitchers tienen méritos para estar allí.
Sin embargo, cuando de números se trata en este departamento, Lefty Grove es la figura, pues es el lanzador con más títulos de efectividad en la historia de la MLB tras haber conquistado 9 durante su carrera.
Grove fue uno de los lanzadores más dominantes en la historia del béisbol, participando en las mayores durante 17 temporadas; vistiendo la camiseta de los Atléticos de Filadelfia (1925-1933) y los Medias Rojas de Boston (1934-1941). En ambas novenas tuvo éxito, pues ganó 5 títulos de efectividad (4 de manera consecutiva) con Filadelfia y conquistó 4 con el equipo de Boston.
En dos de sus nueve conquistas, Grove terminó llevándose la Triple Corona de pitcheo (líder en victorias, efectividad y ponches) en 1930 y 1931 con los Atléticos; siendo elegido como el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1931.
Sus 9 coronas siguen siendo la cifra tope en ese departamento en las mayores y desde entonces, ningún otro lanzador ha podido emularlo. Roger Clemens es quien le sigue en esa lista tras conquistar el título de efectividad en 7 ocasiones.
El máximo ganador
En un juego de béisbol, el objetivo principal es obtener la victoria y ello solo es posible gracias al trabajo en equipo, aunque en algunos casos, el desempeño individual juega un rol crucial. Cuando de victorias se trata, los lanzadores se llevan, en buena medida, el protagonismo de los encuentros.
El mérito de alcanzar la victoria es aún mayor cuando se logra no solo en un juego, sino en una temporada. Estaríamos hablando de un lanzador constante y efectivo, sin dejar de considerar el respaldo ofensivo con el que puede contar. Estos factores, y otros más, involucran a una leyenda en el juego de pelota, pues conocer un récord de estas características, resultaría difícil, no solo de romper, sino también de asimilar.
Hablamos de Denton True Young, mejor conocido como Cy Young, el pitcher con más victorias en la historia de las Grandes Ligas y uno de los mejores lanzadores de todos los tiempos. Tras una carrera de 22 temporadas, comprendidas entre 1890 y 1911, Young acumuló 511 victorias en la MLB y su récord permanece vigente desde entonces.
Jugó para las Arañas de Cleveland (1890-1898), San Luis [Cardenales desde 1900] (1899-1900), Americanos de Boston [Medias Rojas desde 1907] (1901-1908), Naps de Cleveland [hoy Guardianes] (1909-1911) y Boston [hoy Bravos de Atlanta] (1911).
Fue líder en victorias cinco veces en su carrera, ganando la Triple Corona de pitcheo en 1901. Además, ganó 20 o más juegos en 16 oportunidades —14 de forma consecutiva— y alcanzó los 30 triunfos en 5 temporadas.
Sus récords por año representan cifras inalcanzables en el juego de béisbol actual, especialmente por los números que se han presenciado desde entonces. Ningún lanzador ha alcanzado las 24 victorias desde que Justin Verlander lo hizo en 2011 y ningún otro abridor ha podido llegar a 30 triunfos desde que Denny McLain consiguió 31 en 1968.
Las 511 victorias de Cy Young no solo son un récord difícil de romper, sino que su nombre se convirtió en el reconocimiento más prestigioso para un lanzador en las Grandes Ligas. Desde 1956 hasta 1966, el premio al mejor pitcher ostentó su nombre y a partir de 1967, el galardón comenzó a entregarse a los mejores pitchers tanto de la Liga Nacional como de la Liga Americana.
Para colocar en perspectiva la hazaña de Cy Young, podríamos comparar sus números con una leyenda viviente en las mayores como Justin Verlander. El veterano de 43 años ostenta 266 victorias y es quien lidera dicho departamento entre los activos.
Como puedes ver, en la era actual, ni siquiera los mejores y más experimentados lanzadores acumulan una cifra cercana a la conseguida por Young en aquellos años.
Mayor cantidad de ponches de por vida por parte de un pitcher
Existen marcas que lucen difíciles de alcanzar en las mayores. A su vez, están las cifras astronómicas; números relacionados a esta disciplina que parecen un invento sacado de una película. Sin embargo, las estadísticas existen y sus bases nos enseñan que dichas hazañas fueron una total realidad. Tal es el caso de Nolan Ryan, el lanzador con más ponches en la historia de la MLB, tras acumular 5714 en su trayectoria.
Cuando de números sorprendentes se trata, la marca de ponches ostentada por Ryan no puede faltar en esa conversación. Su camino por el mejor béisbol del mundo fue tan extenso como impactante.
Jugó durante 27 temporadas en las Grandes Ligas, entre 1966 y 1993, uniformándose con cuatro conjuntos: Mets de Nueva York, Angelinos de California, Astros de Houston y Rangers de Texas.
Hablamos de un pitcher que llegó a acumular 200 o más ponches en 15 temporadas; arribando a 300 o más en seis ocasiones. Fue líder en el departamento de ponches 11 veces y conquistó el título de efectividad en dos campañas.
Era un lanzador con gran nivel de resistencia, pues llegó a hacer acto de presencia en las mayores durante 4 décadas distintas, participando desde finales de los 60 hasta inicios de los 90, y pese a no obtener, durante su larga trayectoria, un premio Cy Young, fue uno de los mejores lanzadores de su generación.
En sus últimas temporadas, el diestro era tan capaz de lanzar como en sus mejores años, cuando tenía 25 o 30, por ejemplo. Con 40 años, o más, Ryan era igual de dominante y su capacidad para ponchar a sus adversarios seguía intacta. Entre sus 40 y 43 años, ganó el liderato de ponches; llegando, incluso, a superar la barrera de los 300 en una oportunidad.
Nolan Ryan se retiró de las ligas mayores a los 46 años y aún hoy, casi 33 años después, su récord de ponches sigue intacto y es uno de los más asombrosos y difíciles de romper en las Grandes Ligas. Tan siquiera pensar que la cifra máxima de ponches lograda por un lanzador durante su carrera es de 5714, luce tan inimaginable como sorprendente.
El segundo en la lista de ese departamento es el zurdo Randy Johnson, quien logró recetar a un total de 4875 bateadores y entre los activos, el experimentado Justin Verlander es quien lleva la batuta al poseer 3554 ponches.
La hazaña de más ponches propinados en un juego
Si el récord de ponches en poder de Nolan Ryan te causó impresión, espera a que conozcas al siguiente lanzador en esta lista; cuya marca es tan inusual como digna de elogiar. Aunque Ryan es el líder histórico en el departamento de ponches, su cifra tope en una sola presentación quedó en 19 (marca que logró cuatro veces en su carrera).
Tratándose de un número tan elevado, pues 19 ponches propinados en un juego por parte de un lanzador no es algo que se vea muy a menudo; vale la pena preguntarse: ¿quién podría dejar de lado una actuación de esas características?
Nos referimos, precisamente, a Tom Cheney quien posee el récord de ser el lanzador con más ponches propinados en un juego de Grandes Ligas, tras adjudicarse 21 en una misma apertura.
Su marca fue conseguida en un encuentro disputado el 12 de septiembre de 1962 cuando pertenecía a los Senadores de Washington (hoy Rangers de Texas).
En aquel encuentro, los Senadores se enfrentaban a los Orioles de Baltimore en el Memorial Stadium; antiguo hogar de los Orioles, y finalizó 2-1 a favor del club visitante en entradas extras. Cheney cubrió la ruta completa tras laborar 16 entradas en las que toleró 10 imparables con una carrera limpia, recetando 4 boletos y registrando un total de 21 ponches; llevándose de esta forma la victoria.
Vale recalcar que, aunque su marca fue lograda tras laborar 16 episodios, mucho más que las 9 entradas ordinarias, su cifra es tope en ese departamento. A su vez, es justo señalar que otros abridores lograron hitos similares y estuvieron cerca de igualar su récord.
En juegos de nueve entradas, lanzadores como Roger Clemens (1986 y 1996), Kerry Wood (1998) y Max Scherzer (2016) registraron 20 ponches tras cubrir la ruta completa. Randy Johnson (2001), por su parte, también llegó a ponchar a 20 rivales en nueve episodios, pero en un encuentro que culminó en extrainning.
Arribar a 21 ponches sigue siendo una gesta impensable desde entonces. Ni siquiera lanzadores de la talla de Nolan Ryan, Roger Clemens, Randy Johnson o Max Scherzer, por mencionar el caso más reciente, pudieron igualar ese tope, aunque estuvieron muy cerca de lograrlo.
En cualquier caso, la marca impuesta por Tom Cheney sigue siendo un diamante atractivo en la MLB, pero difícil de conseguir hasta que otra figura demuestre lo contrario.
Lanzador con más blanqueos en su carrera
Lanzar un juego completo sin carreras es algo poco habitual en esta época. Desde la temporada 2018, la cifra de blanqueos ostentadas por los líderes en ese departamento, tanto en la Liga Nacional como en la Liga Americana, no asciende a 3 y desde 1985 no llega al doble dígito.
Nos referimos a un acto que, si bien no es sencillo de concretar, cada vez parece más una hazaña; especialmente porque no muchos lanzadores, en la actualidad, trabajan la ruta completa. En ese terreno, es justo hablar del pitcher con más blanqueos en la historia de las Grandes Ligas: Walter Johnson, quien acumuló un total de 110 en su carrera.
Hablamos de un lanzador que, además de ser uno de los más dominantes de la historia, pintó de cero a sus rivales en 110 presentaciones de ruta completa; un récord que luce bastante difícil de romper.
Johnson jugó durante toda su carrera con los Nacionales de Washington (equipo que en 1961 pasó a llamarse Mellizos de Minnesota); entre 1907 y 1927.
Ganó la Triple Corona de pitcheo en tres oportunidades (1913, 1918 y 1924), siendo merecedor del premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1913 y 1924; siendo, además, líder en blanqueos del joven circuito un total de siete veces.
Para que te hagas una idea de la amplia diferencia entre Johnson y los pitchers abridores actuales, puedes hacer la siguiente comparación: Justin Verlander lidera el departamento de blanqueos entre los pitchers activos con un total de 9.
La figura de los juegos sin hits ni carreras
Los 110 blanqueos conseguidos por Walter Johnson son una marca legendaria en la historia de las Grandes Ligas. Desde su retiro, ningún otro lanzador ha podido imitarlo y es posible que su marca se mantenga en la cúspide por muchas otras generaciones.
Entre sus hazañas, además de los blanqueos, también se encuentra un juego sin hits ni carreras; una proeza poco habitual en el juego de pelota. Su efectividad, más allá de los números, es indiscutible. Sin embargo, existe una hazaña asombrosa en ese departamento que no debe dejarse de lado.
Si la proeza de Johnson es digna de admirar, la de Nolan Ryan con sus 7 juegos sin hits ni carreras dejan mucho a la imaginación del aficionado; pues es el pitchers con más juegos de estas características en la historia de la MLB.
En esta lista, ningún otro pitcher logró lanzar tantas veces un no hitter como Ryan, siendo protagonista siete veces en su carrera con tres de las cuatro franquicias con las que se uniformó. Sus hazañas fueron conseguidas con los Angelinos de California (4), Rangers de Texas (2) y Astros de Houston (1).
Con California, alcanzó la gloria en 1973 donde se apuntó dos no hitters ante los Reales de Kansas City y los Tigres de Detroit, consiguiendo dos más entre 1974 y 1975, contra los Mellizos de Minnesota y Orioles de Baltimore, respectivamente.
Vistiendo el uniforme de los Astros, Ryan destronó a Sandy Koufax como el hombre récord en juegos sin hits ni carreras tras lograr su quinto no hitter en 1981, aunque esta vez ante los Dodgers de Los Ángeles. Con los Rangers, continuó su hegemonía y repitió la fórmula en 1990 y 1991, ante los Atléticos de Oakland y Azulejos de Toronto, respectivamente.
Irónicamente, Nolan Ryan logró siete no hitters en su carrera, pero nunca consiguió el Juego Perfecto; es decir, lanzar de manera impecable sin permitir que un bateador llegara a la base. Aunque en sus aperturas históricas concretó juegos sin hits ni carreras, concedió bases por bolas.
Justin Verlander es el lanzador activo que más ha seguido su ejemplo, pues posee 3 juegos sin hits ni carreras en su trayectoria y ocupa el tercer lugar, junto a otros tres pitchers, en la lista de todos los tiempos.
Récord de no hitters en juegos consecutivos
Si la alta cifra de juegos sin hits ni carreras conseguida por Nolan Ryan es toda una proeza en el mundo del béisbol, imagina a un lanzador que lo haga dos veces en menos de una semana.
Estaríamos hablando de un pitcher que, en términos prácticos, encontró la fórmula secreta para emular su propia actuación en tan poco tiempo; algo que resultaría muy fuera de lo común, incluso en esta disciplina. Sin embargo, aunque parezca difícil de creer, es justo decir que esa hazaña ocurrió en realidad.
El dueño de ese registro es el zurdo Johnny Vander Meer, el único lanzador en la historia de las mayores en tirar dos no hitters en salidas consecutivas.
Vander Meer logró la gesta en 1938 vistiendo la camiseta de los Rojos de Cincinnati y desde entonces, nadie ha podido emularlo.
El zurdo de los Rojos se vistió de héroe el 11 de junio de 1938 dejando sin hits ni carreras a las Abejas de Boston y apenas cuatro días más tarde, el 15 de junio, repitió el hito tras conseguir su segundo no hit no run, aunque esta vez ante los Dodgers de Brooklyn.
Sí, por difícil que parezca, un lanzador repitió esa hazaña apenas unos días después de haberla conseguido. Ni siquiera Nolan Ryan, el experto y líder absoluto en juegos de estas características, logró emular sus propias actuaciones en aperturas consecutivas, por lo que la marca lograda por Vander Meer en aquellas fechas, sigue siendo difícil de igualar.
Racha de innings lanzados en blanco de manera consecutiva
Mantener el control en una labor monticular es una tarea crucial para los lanzadores y los mencionados en este análisis, son un perfecto ejemplo de ello. Hemos hablado sobre títulos de efectividad, blanqueos y no hitters, pero en este peldaño es justo colocar un punto y aparte cuando de récords se refiere.
Hacer énfasis en las rachas puede traer consigo recuerdos que no merecen ser olvidados. Tal es el caso de Orel Hershiser, el pitcher que logró espaciar la mayor cantidad de episodios de manera consecutiva sin permitir carrera alguna en la historia de la MLB con un total de 59; una cifra difícil de superar.
Muchas proezas tienen su lugar en la historia, más allá de las fechas, pero la conseguida por Hershiser es una de las más espectaculares y sus números así lo ratifican.
Disputó 18 temporadas en las Grandes Ligas, entre las temporadas 1983 y 2000, jugando para los Dodgers de Los Ángeles (la mayor parte de su trayectoria), Indios de Cleveland, Gigantes de San Francisco y Mets de Nueva York.
Con los Dodgers, en la temporada de 1988, “Bulldog” inscribió su nombre en la lista de récords tras acumular una racha de 59 entradas sin permitir carreras, siendo la más larga registrada en las ligas mayores.
Su racha inició el 30 de agosto frente a los Expos de Montreal y estableció su récord el 28 de septiembre tras enfrentar a los Padres de San Diego.
Al iniciar su racha, contra Montreal, Hershiser espació nueve episodios con dos carreras permitidas, ambas en el quinto inning, pero de allí en adelante, no solo finalizó de manera exitosa el juego, sino la campaña.
En sus últimas seis aperturas de la temporada regular, el estelar lanzador cubrió la ruta completa cinco veces sin permitir carreras y en la última, ante San Diego, lanzó 10 episodios en blanco para alcanzar la marca.
Fue merecedor del premio Cy Young ese año tras finalizar la temporada regular como líder en victorias (23) de la Liga Nacional, así como también en juegos completos (15) blanqueos (8), episodios lanzados (267.0) y bateadores enfrentados (1068). Su récord fue de 23-8 y registró 178 ponches.
Su capacidad para mantener el control no se desplomó en la postemporada, pues dictó cátedra de pitcheo en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional y en la Serie Mundial, liderando a su conjunto en todas ellas, además de ganar el premio al Jugador Más Valioso en ambas fases.
El pitcher con más rescates en la Gran Carpa
Mientras que los abridores tienen la tarea de laborar una buena cantidad de episodios, los relevistas, por su parte, tienen una tarea diferente; especialmente cuando se hace referencia al caso de los cerradores. Un récord alcanzado por un lanzador especializado en un tramo tan difícil del juego merece su puesto acá.
Al hacer referencia a los apagafuegos, un ejemplo de dicho rol, y quizás el más famoso, es el del panameño Mariano Rivera; el cerrador con más juegos salvados de todos los tiempos en las Grandes Ligas con un total de 652.
Hablamos del lanzador que cumplió las expectativas hasta el punto de ser el hombre de confianza para hacerse cargo del noveno inning casi toda su carrera.
Rivera jugó con los Yanquis de Nueva York desde su debut en las mayores en 1995 hasta su retiro en 2013, acumulando un total de 652 rescates, la máxima cantidad por parte de un lanzador en la historia de la Gran Carpa.
Fue líder en el departamento de juegos salvados solamente tres veces en su trayectoria (1999, 2001 y 2004), pero su consistencia y dominio en el juego fueron más que solo lideratos. En 19 temporadas disputadas, llegó a 30 o más salvados en 15 de ellas, salvando 40 o más juegos en nueve oportunidades y arribando a 50 o más en dos campañas.
Mariano Rivera dejó efectividad de 2.21 en su carrera, la decimotercera mejor de todos los tiempos. Su récord en salvados le hacen merecedor de un lugar en esta selección, pues es el número uno, en esa categoría, de todos los tiempos.
Trevor Hoffman ocupa el segundo puesto en esa lista tras haber rescatado un total de 601 juegos y entre los cerradores activos, Kenley Jansen, quien ocupa la tercera casilla, es quien afianza su liderato con 492 salvados.
El cerrador con más rescates en una zafra
El lugar de Mariano Rivera en este análisis no tiene discusión, pues al ser el mejor apagafuegos de las ligas mayores a nivel histórico, no es de extrañar que su nombre aparezca en estas líneas. No obstante, existe una hazaña, en ese departamento, que también merece su espacio acá y se trata del cerrador con más rescates en una temporada; y el dueño de ese registro es el venezolano Francisco Rodríguez; quien salvó 62 encuentros en la temporada 2008.
En toda la historia de la MLB, apenas 14 lanzadores han logrado salvar 50 juegos o más en una temporada y solo uno de ellos ha conseguido alcanzar los 60 o más; cifra que sigue en poder del venezolano.
“El Kid” tuvo una temporada de ensueño en 2008 cuando formaba parte de los Angelinos de Los Ángeles de Anaheim, comandando varios departamentos de pitcheo, como el de juegos lanzados (76), juegos finalizados (69) y la sorprendente marca de juegos salvados (62).
Tuvo, además, récord de 2-3 y una efectividad de 2.24 en 68 entradas y un tercio de labor con 77 ponches. Finalizó de tercero en la votación al premio Cy Young del joven circuito esa temporada.
La proeza de Francisco Rodríguez es una de las más difíciles de romper en las Grandes Ligas y los números así lo sugieren. Su hazaña, hasta la fecha de publicado este escrito, no ha sido superada ni igualada por ningún otro cerrador.
El cerrador que estuvo más cerca de imitarlo fue el boricua Edwin Díaz quien registró 57 rescates en la temporada 2018; empatando el segundo lugar de todos los tiempos, junto a Bobby Thigpen (1990).
El lanzador más longevo en la historia de la MLB
Como récord adicional en esta lista, habría sido injusto no agregar la marca impuesta por un lanzador a mediados de los años 60 y no se trata precisamente de victorias, blanqueos o salvados. La referencia ostentada en estas líneas se basa únicamente en la edad y Satchel Paige se lleva los honores al ser el pitcher más longevo en la historia de las ligas mayores tras lanzar a los 59 años.
Paige formó parte, durante 16 temporadas (no consecutivas), de las Ligas Negras y debutó en la MLB a los 42 años, siendo uno de los casos más ejemplares en cuanto a perseverancia y resistencia se refiere, pues, mientras que muchos jugadores se encuentran retirados a esa edad, o están cerca de colgar el uniforme, Satchel Paige apenas calentaba su brazo.
Lanzó de manera eficiente durante 6 campañas en las mayores —no sucesivas— tras vestir el uniforme de los Indios de Cleveland (1948-1949), Cafés de San Luis (1951-1953) y Atléticos de Kansas City (1965).
El 25 de septiembre de 1965, hizo su única aparición de la temporada en un encuentro disputado entre su conjunto y los Medias Rojas de Boston, en el que realizó una impecable labor.
Paige lanzó, a la edad de 59 años y 80 días, una apertura de 3 actos sin carreras ni bases por bolas permitidas con apenas un imparable y un ponche [se le embasó un bateador por error del inicialista] y aunque su equipo perdió ese día 5-2 ante Boston, el partido quedó para la historia, pues, desde entonces, ningún otro lanzador ha logrado imitarlo con esa edad. A la ofensiva, recibió un ponche en su único turno al bate.
De esa forma, el veterano lanzador inscribió su nombre en la lista de récords tras actuar a una edad tan longeva; pues lanzar a los 59 años sigue siendo uno de los registros más extraños, pero asombrosos en la historia de las Grandes Ligas.
Memoria…
Como se puede notar, nuevamente tenemos una lista de los récords más difíciles de romper en las mayores, pero esta vez, el pitcheo se lleva los honores y sus protagonistas son la mejor prueba de ello.
Algunos son sumamente reconocidos, mientras que otros podrían ser invisibles ante la atención del público, por lo que recordarlos es indispensable para las páginas que escriben nuestra historia y nuestro presente.
Los récords seleccionados en esta lista no se encuentran enumerados ni ostentan un orden específico y los datos que permitieron el desarrollo de su investigación se pueden hallar en baseball-reference.com.

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